Los trabajadores de las granjas de cría intensiva

La “actividad pecuaria” en los Estados Unidos da empleo a cerca de 700,000 trabajadores a tiempo completo o parcial.[1] Lo que en gran medida define a esta industria es el modelo de la granja de cría intensiva en el que miles de millones de animales se crían y se matan todos los años para el consumo humano. Los trabajadores de las granjas de cría intensiva están expuestos de forma sistemática a gran variedad de gases peligrosos y materia particulada, y también sufren de lesiones por esfuerzo repetitivo. Los problemas de salud que de esto se derivan han sido bien documentados e incluyen dolores y malestares crónicos, trastornos respiratorios, complicaciones cardiovasculares y la muerte prematura.[2] Las granjas de cría intensiva actúan intencionalmente al poner en riesgo la salud de sus trabajadores, movidas a ello por los rígidos contratos a los que las sujetan sus socios corporativos y con el fin de maximizar las ganancias.

¿Quiénes son estos trabajadores?

Un gran porcentaje de los trabajadores de las granjas de cría intensiva son personas de comunidades minoritarias entre las que hay muchos trabajadores migrantes provenientes de México y de otros países de América Latinx. La mayoría de los trabajadores se emplea a tiempo completo y se han reubicado en comunidades rurales dominadas por ese tipo de granjas. Se emplean adicionalmente miles de trabajadores temporales que se traen anualmente a través del programa gubernamental H-2 de visas de trabajo.[3]

Un porcentaje desconocido de trabajadores a tiempo completo y a tiempo parcial son indocumentados. A los empleadores les resulta ideal contratar a trabajadores indocumentados porque es menos probable que estos se quejen de los bajos salarios y de las condiciones de trabajo peligrosas.

Los trabajadores ignoran en gran medida los peligros para la salud y las luchas sociales a los que se enfrentarán en esta industria. Las diferencias de lengua y cultura que encuentran en sus nuevas comunidades a menudo les causan una sensación de aislamiento.

El tipo de trabajo

Los trabajos que se desempeñan en las granjas de cría intensiva varían ampliamente dependiendo del animal que se críe, de la fase de la “producción” y del puesto que ocupe el trabajador. Si bien existen tareas que se realizan mediante maquinaria automatizada, tales como suplir agua y alimentos a los animales, se recurre a los trabajadores manuales para desempeñar una variedad de labores cruciales.

Las “granjas de cría” y las “granjas incubadoras” son explotaciones ganaderas que se dedican exclusivamente a la reproducción masiva de animales. Los obreros de las “granjas de cría” de cerdos son responsables de administrarles antibióticos, descolmillarlos, marcarles las orejas, recortar su cola y castrar a los machos.[4] En las “granjas incubadoras” se reproduce a las gallinas destinadas a la producción de huevos. Entre las tareas asignadas a los obreros de estas granjas están determinar el sexo de los pollitos y matar a los machos, recortar la punta del pico de las hembras y colocarlas en las jaulas en las que son transportadas a las “granjas de crecimiento”.

Los “criaderos” son cobertizos o corrales en los que se mantiene temporalmente a los animales antes de transportarlos a las granjas de “crecimiento” o de “terminación”.

Es en tales instalaciones de “crecimiento” o de “terminación” que los animales criados por su carne pasan la mayor parte de su breve existencia. Dependiendo del tipo de animal y del cargo que ocupe el obrero, este tendrá la responsabilidad de vigilar el buen funcionamiento de los comederos y bebederos automatizados, identificar y tratar o matar a los animales enfermos, lesionados o debilitados, sacar de sus jaulas o encierros a los animales muertos o moribundos, reunir y cargar a los animales que serán llevados a los mataderos, limpiar los establos y colocar al siguiente grupo de animales.

Las tareas cotidianas las llevan a cabo los trabajadores a tiempo completo, sin embargo, durante los periodos de máxima actividad es preciso recurrir a la mano de obra temporal suplida por los contratistas de trabajadores agrícolas. Debido a que las ganancias de la compañía dependen de que todas las etapas de la “producción” se realicen con suma eficiencia, se espera que los empleados desempeñen sus tareas a un ritmo que a menudo pone en riesgo su salud y causa gran sufrimiento a los animales.

Riesgos para la salud y la seguridad

Los trabajadores de las granjas de cría intensiva están expuestos regularmente a la inhalación de materia particulada y gases, como el amonio y el sulfuro de hidrógeno, a concentraciones peligrosas. Cada uno de estos componentes es capaz por sí mismo de causar graves problemas a la salud, sin embargo, el mayor peligro se encuentra en su efecto conjunto. La combinación de gases y materia particulada es distinta en cada granja y depende de la especie de animal que crían, del tipo de alimentos que utilizan, del método de ventilación y de las prácticas de manejo y almacenamiento del estiércol.[1]

factory_farm_workers_small1La materia particulada inhalable comúnmente se define como las partículas en suspensión que pueden penetrar en los pulmones durante la respiración normal. En las granjas de cría intensiva, estas partículas provienen de diferentes fuentes incluyendo materia fecal seca, alimentos, la caspa y células de piel de los animales, plumas, hongos, polvo, y endotoxinas bacterianas. El hecho de que casi el 70% de los trabajadores de las granjas porcinas en confinamiento sufren uno o más síntomas de irritación o enfermedad respiratoria pone en evidencia la prevalencia de estas condiciones.[1]

Las concentraciones de la materia particulada inhalable aumentan notablemente durante los periodos de actividad máxima, como cuando se mueve a un gran número de animales de un área a otra, se reúne y carga a los animales para el transporte a los mataderos y cuando se limpian los establos. La consecuencia de esto es que los trabajadores sufren trastornos respiratorios crónicos, exacerbación del asma, complicaciones cardiovasculares y la muerte prematura.[2]

El amonio es un gas que se produce debido a las grandes acumulaciones de orina y estiércol en las granjas de cría intensiva. Con la venia sistemática de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) esta industria antepone sus ganancias a los intereses de los trabajadores. Por ejemplo, a pesar del hecho conocido de que el amonio produce irritación de los ojos y problemas respiratorios a concentraciones tan bajas como 6 partes por millón (ppm), OSHA todavía permite concentraciones de hasta 50 ppm en el lugar de trabajo.[5,6] La exposición frecuente al amonio también daña a los cilios de la garganta por lo que la materia particulada que se inhala puede penetrar más profundamente en el tracto respiratorio.[2]

El sulfuro de hidrógeno es un gas que se genera principalmente a partir del estiércol líquido. La exposición repetida a bajas concentraciones de sulfuro de hidrógeno puede causar síntomas como resequedad de la piel, irritación de los ojos, náusea, baja presión sanguínea, dolores de cabeza y tos crónica.[7]

El estiércol líquido se almacena en grandes volúmenes bajo los pisos enrejados o en “lagunas de estiércol” al aire libre. Muchos trabajadores que han ingresado en esas lagunas para realizar labores de mantenimiento han sufrido asfixia instantánea al inhalar el sulfuro de hidrógeno que allí se genera. Al quedar inconscientes, esos trabajadores se ahogan rápidamente en el estiércol líquido. Estos fatales incidentes por lo general afectan también a otros trabajadores que intentan rescatar a sus compañeros. Tal fue el caso de la lechería Aguiar-Faria & Sons en el condado de Merced, California.

Enrique Araiza intentaba una tarde despejar una bomba obstruida en una estercolera cuando se desvaneció afectado por los gases y cayó boca abajo sobre el estiércol. José Alatorre, su compañero de trabajo, ingresó a la estercolera para tratar de rescatarlo pero también cayó asfixiado por los gases. Ambos hombres fallecieron de forma trágica. Enrique Araiza tenía 29 años y José Alatorre tenía 24.[8]

Además de enfrentarse a los peligros de la materia en suspensión, muchos trabajadores también padecen dolores musculares crónicos debido al carácter repetitivo de su trabajo. Los trabajadores que, como por ejemplo, sacan a los pollos de las jaulas en batería, repiten los mismos movimientos una y otra vez durante jornadas laborales que generalmente se alargan hasta por 12 horas.

Calidad de Vida

Al igual que los demás trabajadores del sector agropecuario, los trabajadores de las granjas de cría intensiva luchan por evitar los riesgos laborales y por ganar un salario justo. El trabajo que realizan les acarrea una gran variedad de problemas crónicas de la salud que se extienden más allá de lo que duran sus jornadas laborales. Es común que los médicos les recomienden a los trabajadores que renuncien a su trabajo, sin embargo, la mayoría de ellos no se sienten capacitados para realizar otras labores.[1]

Ante la necesidad de aportar el sustento para sus familias, la mayoría de ellos opta por seguir trabajando bajo condiciones que conllevan serios riesgos para su salud en el corto y el largo plazo. El hecho de que estos trabajadores deban poner en riesgo su salud física para lograr la seguridad financiera representa un dedo acusador que apunta hacia los valores que mueven a esta industria así como a las prioridades de las agencias laborales estatales y federales

En una entrevista concedida al periódico Los Angeles Times, Greg Denier, un promotor sindical, describió acertadamente la situación de la siguiente manera: “En lugar de elevar los estándares de la industria, muchos empleadores han optado por contratar a trabajadores que sencillamente aceptarán menos“. – “La mayor parte del tiempo lo único que negociamos es un mínimo de decencia humana”.[9]

Nuestra responsabilidad

La mayoría de los consumidores no está consciente de que casi el 99% de los productos de origen animal que se consumen en los Estados Unidos se obtiene de animales provenientes de granjas de cría intensiva.[10]

Las granjas de cría intensiva son una industria intrínsecamente peligrosa que explota tanto a los trabajadores como a los animales. El ideal en el que esta industria sustenta sus operaciones es el de lograr los mayores niveles de producción con la máxima eficiencia sin importar las consecuencias para las condiciones laborales o el sufrimiento de los animales. Estos trabajadores se exponen todos los días a gran cantidad de riesgos laborales conocidos y se les exige someter a los animales a mutilaciones sistemáticas al llevar a cabo tareas como la castración, el recorte de los dientes y de las colas, el marcaje de las orejas y el despicado de las aves, así como matar a aquellos animales débiles o moribundos. Muchas de estas prácticas se extienden más allá de las granjas de cría intensiva de gran escala. Incluso en granjas pequeñas se exige a los trabajadores que realicen muchas de esas mismas mutilaciones.

La ineficacia y la abierta complacencia de las agencias reguladoras estatales y federales le han permitido a esta industria explotar a sus trabajadores con poco o ningún riesgo de sufrir sanciones, y no se avistan cambios significativos de esta situación en el futuro. Aunque tal vez sea difícil seguir una dieta totalmente desvinculada de la explotación, sí podemos minimizar significativamente el sufrimiento. En vista de que no nos es necesario consumir productos de origen animal para mantenernos saludables, la elección de una forma de vida vegana es una manera eficaz de evitar contribuir al sufrimiento que padecen tanto los trabajadores como los animales.

Referencias:

[1] “Livestock Confinement Dusts and Gases.” Iowa State University Extension. 1992. http://nasdonline.org/static_content/documents/1620/d001501.pdf (8/23/17)

[2] “Concentrated Animal Feedlot Operations (CAFOs) Chemicals Associated with Air Emissions.” Prepared by the CAFO subcommittee of the Michigan Department of Environmental Quality (MDEQ) Toxics Steering Group (TSG). 2006. http://www.michigan.gov/documents/CAFOs-Chemicals_Associated_with_Air_Emissions_5-10-06_158862_7.pdf (5/27/10)

[3] “Temporary Farm Labor: The H-2A Program and the U.S. Department of Labor’s Proposed Changes in the Adverse Effect Wage Rate (AEWR).” Congressional Research Service. 2008. http://nationalaglawcenter.org/wp-content/uploads/assets/crs/RL34739.pdf (9/4/17)

[4] Mikesell, Robert. “The Swine Industry in the United States.” Swine Production Guidelines. Pennsylvania State University Extension. 2009. http://www.thejudgingconnection.com/pdfs/Swine_Production_Guidelines.pdf (6/12/10)

[5] “Safety and Health Topics: Ammonia.” U.S. Department of Labor (DOL) – Occupational Health and Safety Administration (OSHA). 2003.http://www.osha.gov/dts/chemicalsampling/data/CH_218300.html (5/29/10)

[6] McLeod W., Doss H.J., Person H.L. “Beware of Manure Pit Hazards.” Michigan State University Extension. Adapted from Baker J., Curtis S., Hogsett, O., et al; “Safety in swine production systems, Pork Industry Handbook.” Publication PIH-104, Cooperative Extension Service, Purdue University, West Lafayette, Indiana, 1986. Accessed from the National Ag Safety Database.http://nasdonline.org/document/1298/d001097/beware-of-manure-pit-hazards.html (5/29/10)

[7] “Hydrogen Sulfide (H2S) CAS 7783-0604; UN 1053.” Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR) – Centers for Disease Control (CDC).http://www.atsdr.cdc.gov/mhmi/mmg114.pdf (6/1/10)

[8] Arrieta, R.M. “California Dairy Workers Face Danger and Abuse.” Dollars & Sense.http://www.dollarsandsense.org/archives/2004/0904arrieta.html (6/23/10)

[9] Katz, Jesse. “New Migrant Trails Take Latinos to Remote Towns.” Los Angeles Times. 1996.http://articles.latimes.com/1996-11-12/news/mn-63879_1_latino-migrants/8 (6/5/10)

[10] Safran-Foer, Jonathan. “The Truth About Factory Farming.” Government Accountability Project. 2010. http://www.whistleblower.org/press/gap-in-the-news/361 (6/8/10)

(English) (English)

Upcoming Events

<< Nov 2017 >>
lmmjvsd
30 31 1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 1 2 3

See all events

(English) Take our chocolate list with you

(English) Food Empowerment Project's Chocolate List is available as a free app for your smart phone (or see our chocolate list webpage).

Take a moment to download the app:

Get it on Google Play Download_on_the_App_Store_Badge_US-UK_135x40_0824