La pesca comercial

La industria de la pesca comercial es una actividad de carácter multinacional que mueve miles de millones de dólares y que ha agotado a las poblaciones de peces en todo el mundo durante decenios de años, lo que ha llevado a muchas especies al borde la extinción. Los científicos calculan que la industria pesquera es responsable de matar entre 0.97 y 1.97 billones de peces salvajes en todo el mundo cada año,[1] haciendo aún más daño a los frágiles océanos y otros cuerpos de agua que ya sufren el envenenamiento causado por los derrames de petróleo, la escorrentía agrícola y las inmensas cantidades de basura.

La pesca se ha convertido en un problema mundial cada vez más grave ya que, al aumentar la población mundial (y su apetito por los peces), las poblaciones de peces continúan decayendo. El consumo de peces per cápita de la humanidad se ha casi duplicado en los últimos 50 años, y desde 1961 ha crecido a una tasa del 3.6 por ciento anual. Esto representa el doble de la tasa del crecimiento de la población.[2] El consumo comenzó a aumentar en los años cincuenta cuando los nuevos avances tecnológicos se aplicaron a la pesca, lo que incrementó grandemente la producción de peces y mariscos. Estos avances científicos condujeron al sistema de la pesca industrializada que hoy día domina el mercado comercial de peces y mariscos. Por ejemplo, con la incorporación del sonar, los barcos fueron capaces de localizar a cardúmenes completos de peces desde la superficie del agua. Algunos de estos barcos (llamados barcos arrastreros) son básicamente fábricas flotantes de más de 140 yardas (128 m) de eslora que cuentan con plantas procesadoras, congeladores gigantes y otras instalaciones mecánicas.[4] Otros barcos arrastran redes de enmalle que cubren muchas millas y atrapan a cualquier criatura marina que se encuentre cerca, [5] o palangres de hasta 50 millas (80 km) de longitud de los que cuelgan miles de anzuelos encarnados.[6]

Los peces son un componente integral de la salud de los ecosistemas acuáticos, ya sea en los caños más pequeños o en los grandes océanos, y se vinculan entre ellos a través de una compleja cadena alimentaria en la que los grades depredadores (como los tiburones) se encuentran en la cima y los organismos unicelulares (como el plancton) se encuentran en la base. Sin embargo, al extraer tantos peces de los océanos, los seres humanos hemos eliminado totalmente algunos de estos vínculos en la cadena alimentaria acuática, lo que ha trastornado el delicado balance natural. En consecuencia, las poblaciones de atún, platija, bacalao, fletán, pez espada y otras grandes especies depredadoras, que se encuentran entre las de mayor consumo, se han desplomado en un 90 por ciento desde los años cincuenta, lo que ha provocado un aumento de las poblaciones de las especies más pequeñas que se alimentan de plancton.[7]

Los ecosistemas acuáticos de todo el mundo tienen que pagar el costo ambiental de la pesca comercial. A continuación presentamos algunos ejemplos específicos que ilustran el efecto de la pesca sobre distintas especies.

Caso 1: Los tiburones
Aunque los tiburones se encuentran en el pináculo de la cadena alimentaria, también representan algunas de las especies más amenazadas en los océanos. Un grupo de investigadores que estudió a las poblaciones de tiburones en el Atlántico noroccidental encontró que los números de todas las especies que estudiaron eran solo la mitad de lo que habían sido en los años setenta. Lo que era aún peor, especies como el tiburón tigre, el tiburón martillo, el tiburón arenero y el tiburón toro habían perdido más del 95 por ciento de su población en el mismo periodo.[8]

Muchos tiburones son capturados por barcos atuneros o que pescan el pez espada[9] y por lo general son devueltos al mar ya muertos o moribundos. Sin embargo, algunos barcos pesqueros se dedican específicamente a la  captura de tiburones por sus aletas, las cuales se utilizan para la confección de sopa de aleta de tiburón, un manjar muy apetecido en los países asiáticos.

La drástica desaparición de los tiburones ha llevado a la multiplicación de sus presas tradicionales, como las mantarrayas y las rayas, lo que ha alterado radicalmente su nicho ecológico. Esto ha trastornado los ecosistemas oceánicos ya que conforme estas especies proliferan (especialmente la raya gavilán) y migran a lo largo de las costas, van devorando a los vieiras y a otros moluscos a un ritmo insostenible. Esto a la vez puede tener consecuencias impredecibles en todos los niveles del ecosistema.[10]

Caso 2: Las capturas incidentales
Capturas incidentales es el término que la industria pesquera utiliza para referirse a la fauna marina que considera indeseable o sin valor económico y que queda atrapada accidentalmente al utilizar métodos de pesca destructivos e indiscriminados como la pesca con palangres y las redes de deriva, las cuales por lo general se destinan a la captura de especies marinas comercializables, como el atún y el pez espada. Sin embargo, miles de millones de otras criaturas perecen también de esta manera, muchas de ellas consideradas especies en peligro, como la tortuga marina,[11] los mamíferos marinos, los tiburones y las aves marinas.[12] Se calcula que los pesqueros comerciales descartan entre 17 y 39 millones de toneladas anuales de capturas incidentales.[13]

Los barcos camaroneros ostentan las mayores tasas de capturas incidentales, que equivalen a (en promedio) cuatro toneladas de peces descartados por cada tonelada de camarón capturado.[14] Los Estados Unidos (en 1987)[15] y otros países comenzaron a exigir a los camaroneros que instalaran Dispositivos de Exclusión de Tortugas (TED, por sus siglas en inglés) en las redes de sus embarcaciones, los cuales permiten a las tortugas marinas, cuyas especies están en peligro crítico de extinción, escapar de la captura. A pesar de eso, los barcos camaroneros y la pesca comercial intensiva continúan representando uno de las amenazas más serias a la sobrevivencia de las tortugas marinas. Se calcula que en el periodo de 1990 a 2008, perecieron en todo el mundo unos 8.5 millones de tortugas marinas como capturas incidentales atrapadas en las redes y en los palangres.[16]

Caso 3: Los arrecifes coralinos del Caribe
Conocidos comúnmente como “los bosques lluviosos del océano”, los arrecifes coralinos se encuentran entre los ecosistemas con la mayor riqueza de biodiversidad del planeta. Los corales que forman el arrecife son criaturas diminutas que se congregan para formar colonias mediante la secreción de un esqueleto de carbonato de calcio que les da protección. El arrecife coralino que así se forma crea un hábitat colorido para millones de distintas especies acuáticas; desde esponjas, moluscos y crustáceos hasta estrellas marinas, medusas, tortugas marinas y una gran variedad de peces. Los ecosistemas coralinos son muy sensibles a los compuestos químicos, a los cambios térmicos y poblacionales, de modo que cualquier amenaza a los arrecifes de coral pone en peligro a las criaturas que dependen de él para su sobrevivencia.[17]

En una importante investigación científica de los arrecifes coralinos de 22 países de la cuenca del Caribe se encontró que muchas de las grandes especies de depredadores (como la barracuda, el mero estriado y el tiburón) han prácticamente desaparecido de estos ecosistemas debido, principalmente, a la pesca comercial. En las áreas más intensamente afectadas, los investigadores encontraron una correlación entre la desaparición de esas criaturas y la mayor densidad de población humana y, por ende, una actividad pesquera más intensiva. Lograron identificar aquí el mismo patrón que la industria pesquera sigue en las zonas álgidas de todo el mundo: Los pesqueros capturan primero a los peces grandes y, cuando ya estos se han agotado, buscan a las especies que les siguen en tamaño y siguen este proceso hasta que, en muchos lugares, solo quedan los pequeños depredadores.[18]

La desaparición de los grandes depredadores de los arrecifes coralinos caribeños podría rasgar la delicada red trófica acuática de la región. Por ejemplo, la ausencia de los grandes depredadores ha vuelto a los arrecifes vulnerables a la invasión de especies no nativas, como el pez león, el cual posiblemente fue liberado al ambiente por aficionados a los acuarios. Las espinas venenosas del pez león le dan una ventaja defensiva particular sobre muchas otras especies nativas, y además muestra un apetito voraz por otras especies de peces. En un estudio se encontró que la tasa de sobrevivencia del pez cardenal, el pez lora, del pez damisela y de otras especies de peces coralinos se redujo en cerca de un 80 por ciento en las zonas en las que se establecieron poblaciones del pez león.[19]

La acuicultura

commercialfishing_content2La acuicultura se ha vuelto cada vez más común debido al impacto que la pesca comercial está teniendo sobre las poblaciones de especies acuáticas en todo el mundo. La acuicultura o piscicultura es básicamente la cría o cultivo de peces en jaulas submarinas. La industria acuícola ha crecido a una tasa del nueve por ciento anual desde 1975, y en la actualidad abastece casi el 40 por ciento del mercado mundial de peces y mariscos.

Con frecuencia se ha promovido a la acuicultura como una “solución” a la creciente demanda mundial de peces, sin embargo, esta actividad conlleva sus propios riesgos ambientales. Para empezar, es una industria sumamente ineficiente ya que se necesitan casi cinco libras de “peces de desecho” (2.26 kg) para elaborar una libra (0.45 kg) de harina de peces[20] como alimento para los peces cultivados, los cuales en la actualidad consumen cerca de un cuarto del total de las 20 a 30 toneladas métricas de las capturas mundiales de peces.[21] Tal pérdida de biomasa afecta a las especies en todos los niveles de la cadena alimentaria.[22]

En segundo lugar, las granjas acuícolas dañan a los ecosistemas en los que están ubicadas. Con el fin de lograr la mayor eficiencia de la producción, se confina a los peces en jaulas muy densamente pobladas. La materia fecal que se acumula bajo tales condiciones insalubres puede promover la aparición de floraciones de algas, las cuales consumen y agotan el oxígeno del agua en torno a las instalaciones acuícolas, privándolas de su capacidad de sostener la vida marina.[23] En estas aguas putrefactas en las que se obliga a vivir a los peces cultivados, también proliferan parásitos mortíferos (como los piojos marinos) y los virus (como el de la anemia del salmón, a menudo letal), los cuales también infectan a los peces salvajes que nadan cerca de las granjas acuícolas. Los peces cultivados escapan a veces de sus jaulas e interactúan con las especies nativas, llegándose a desplazar largas distancias hasta sus colonias. Estas enfermedades transmisibles representan una amenaza para los peces nativos ya que se transmiten a través de la población y la pueden diezmar rápidamente.[24]

La industria acuícola puede tener consecuencias devastadoras no solo para los ecosistemas y los animales sino que para las personas también. Por ejemplo, en décadas recientes se han destruido vastas áreas de manglares en el sureste asiático para el cultivo intensivo del camarón, lo que ha vuelto a estas costas vulnerables a los mortíferos maremotos. El 26 de diciembre de 2004, y tan solo unos minutos después del masivo terremoto de magnitud 9.0 en la escala Richter que se produjo en la zona de subducción de la placa India bajo la placa de Birmania, se levantaron olas de hasta 100 pies (30 metros) de altura que devastaron las costas indias e indonesias, y causaron la muerte de cerca de 150,000 personas. Este tsunami hubiera causado menos daño si no se hubieran talado extensas áreas de manglares insulares para establecer allí granjas camaroneras y hoteles de playa para atraer turistas, ya que los manglares (al igual que los arrecifes de coral, los bancos y las dunas de arena) crean zonas de amortiguamiento naturales que evitan que las olas alcancen gran tamaño conforme se acercan a la costa. Los científicos que estudian las secuelas del tsunami han corroborado que en las áreas con manglares intactos se produjeron menos víctimas humanas y daños a la propiedad en comparación con las áreas en las que los manglares habían sido arrasados.

La importancia del océano

Los océanos cubren casi dos tercios de la superficie de la Tierra y abarcan el 99 por ciento del espacio apto para la vida en nuestro planeta.[25] Son el hogar de millones de especies distintas y de billones de criaturas individuales, lo que incluye al fitoplancton, del cual proviene la mitad del oxígeno que respiramos los humanos y otros animales. En las vastas aguas oceánicas también se absorben cantidades masivas de dióxido de carbono, lo que contribuye a ralentizar el ritmo al que ocurre el cambio climático.[26]

Sin embargo, si la humanidad continúa con el saqueo de los océanos, muchas especies acuáticas que han existido durante millones de años, podrían desvanecerse para siempre en pocas décadas. De hecho, con una población humana que se calcula alcanzará los nueve mil millones a mediados de este siglo, los científicos advierten que el 90 por ciento de todas las especies de valor comercial podrían llegarse a extinguir para 2048 si se mantienen las actuales tendencias de consume.[27]

Lo que usted puede hacer para ayudar

La mejor manera, y la más fácil, de dejar sentir su impacto sobre el océano y las criaturas que lo habitan es abstenerse de comer “peces” o cualquier otro organismo acuático y adoptar una dieta vegana. También puede contarles a sus amigos y a su familia cómo la commercial fishing y la acuicultura hacen daño a la fauna marina y a los océanos, y los puede animar a consumir una dieta de origen vegetal.

Referencias: 

[1] “Worse things happen at sea: the welfare of wild-caught fish.” Fishcount.org.uk. 2010. http://www.fishcount.org.uk/published/standard/fishcountfullrptSR.pdf (1/25/11)

[2] “Global and regional food consumption patterns and trends: Availability and consumption of fish.” World Health Organization. http://www.who.int/nutrition/topics/3_foodconsumption/en/index5.html (1/25/11)

[3] “Fishery Basics – Fishing Vessels.” Voices of the Bay. https://nmssanctuaries.blob.core.windows.net/sanctuaries-prod/media/archive/education/voicesofthebay/pdfs/trawlers.pdf (9/4/17)

[4] “Fishing Vessel Types.” Food and Agriculture Organization of the United Nations. Retrieved 3/10/2013 from http://www.fao.org/fishery/vesseltype/100/en

[5] “Drift Gillnets: Overview.” Oceana. Retrieved 8/22/2017 from http://usa.oceana.org/our-campaigns/drift_gillnets/campaign

[6] “Harmful Gear: Trawls, Longlines, & Gillnets.” Oceana. http://usa.oceana.org/harmful-gear-trawls-longlines-gillnets (9/4/17)

[7] “Big-Fish Stocks Fall 90 Percent Since 1950, Study Says.” National Geographic. 2003. Retrieved 3/10/2013 from http://news.nationalgeographic.com/news/2003/05/0515_030515_fishdecline.html

[8] “Overfishing Large Sharks Impacts Entire Marine Ecosystem, Shrinks Shellfish Supply.” ScienceDaily. March 29, 2007. http://www.sciencedaily.com/releases/2007/03/070329145922.htm (1/25/11)

[9] Cosgrove-Mather, Bootie. “Shark Populations Petering Out.” CBS News. January 16, 2003. http://www.cbsnews.com/stories/2003/01/16/tech/main536815.shtml (1/25/11)

[10] “Overfishing Large Sharks Impacts Entire Marine Ecosystem, Shrinks Shellfish Supply.” ScienceDaily. March 29, 2007. http://www.sciencedaily.com/releases/2007/03/070329145922.htm (1/25/11)

[11] “Race for Fish Killing Millions of Marine Turtles.” Environmental News Service. April 8, 2010.http://www.ens-newswire.com/ens/apr2010/2010-04-08-01.html (1/25/11)

[12] Ovetz, Robert. “Prominent Scientists Join Call for UN Moratorium on Longline Fishing.” The Baltimore Chronicle. February 2, 2005. http://baltimorechronicle.com/020205SeaTurtle.shtml (1/25/11)

[13] Alverson, D.L., Freeberg, M.H., et al. “A global assessment of fisheries bycatch and discards.” FAO Fisheries Technical Paper. No. 339. 1994. http://www.fao.org/docrep/003/t4890e/T4890E00.HTM (1/25/11)

[14] Heilprin, John. “Wasted bycatch detailed in study.” Seattle PI. Thursday, December 1, 2005. http://www.seattlepi.com/national/250412_fish01.html (1/25/11)

[15] Skaggs, Sean. “Sea Turtles and Turtle Excluder Devices: A Review of Recent Events.” William and Mary Environmental Law and Policy Review. 1990. http://scholarship.law.wm.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1388&context=wmelpr (1/25/11)

[16] Viegas, Jennifer. “Millions of Sea Turtles Captured, Killed by Fisheries.” Discovery. April 6, 2010. http://news.discovery.com/animals/turtles-bycatch-fishing.html (1/25/11)

[17] “Coral Reef Protection: What Are Coral Reefs?” Environmental Protection Agency. http://water.epa.gov/type/oceb/habitat/coral_index.cfm (1/25/11)

[18] “’Sobering’ Decline Of Caribbean’s Big Fish, Fisheries: Overfishing Deemed Most Likely Cause.” ScienceDaily. May 6, 2009. http://www.sciencedaily.com/releases/2009/05/090505200711.htm (1/25/11)

[19] Stevely, John. “Invasive lionfish harming Caribbean reefs.” Florida Sea Grant Extension. http://www.flseagrant.org/index.php?option=com_content&view=article&id=92:lionfish-decimating-caribbeans-tropical-fish-population&catid=51:research-summary&Itemid=101 (1/25/11)

[20] Stier, Ken. “Fish Farming’s Growing Dangers.” Time. September 19, 2007. http://www.time.com/time/health/article/0,8599,1663604,00.html (1/25/11)

[21] Rosamond, L.N., Hardyb, R.W., et al. “Feeding aquaculture in an era of finite resources.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. July 17, 2009 http://www.pnas.org/content/106/36/15103.full

[22] Stier, Ken. “Fish Farming’s Growing Dangers.” Time. September 19, 2007. http://www.time.com/time/health/article/0,8599,1663604,00.html (1/25/11)

[23] Emerson, Craig. “Aquaculture Impacts on the Environment.” ProQuest. December 1999. http://www.csa.com/discoveryguides/aquacult/overview.php (1/25/11)

[24] Gillis, Damien. “Farm Salmon Exposed.” (video documentary) The Pure Salmon Campaign. 2010. http://www.salmonatlas.com/forums/news-announcements/4457-farmed-salmon-exposed-global-reach-norwegian-salmon-farming-industry.html (1/25/11)

[25] “Interesting Ocean Facts.” Save the Sea. http://savethesea.org/STS%20ocean_facts.htm (1/25/11)

[26] “Open ocean: importance.” World Wildlife Fund. http://wwf.panda.org/about_our_earth/blue_planet/open_ocean/ocean_importance/ (1/25/11)

[27] Weise, Elizabeth. “Study: 90% of the ocean’s edible species may be gone by 2048.” USA Today. November 3, 2006. Retrieved 3/10/2013 from http://usatoday30.usatoday.com/tech/science/discoveries/2006-11-02-overfishing-threat_x.htm

(English) (English)

Upcoming Events

<< Nov 2017 >>
lmmjvsd
30 31 1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 1 2 3

See all events

(English) Take our chocolate list with you

(English) Food Empowerment Project's Chocolate List is available as a free app for your smart phone (or see our chocolate list webpage).

Take a moment to download the app:

Get it on Google Play Download_on_the_App_Store_Badge_US-UK_135x40_0824