Peces

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Los peces se encuentran entre las criaturas más fascinantes de nuestro planeta. Son la forma de vida dominante en los diversos ríos, lagos y océanos que ocupan el 70% de la superficie de la Tierra. El término “peces” se aplica de forma muy genérica a cinco clases de animales cuyo vínculo es más distante de lo que parece. Todos ellos son maestros en las estrategias de sobrevivencia y han evolucionado hasta casi alcanzar el límite de la perfección. Este proceso ha resultado en la multitud de formas, colores y patrones que exhiben los peces.

Anatomías y fisiología

En la actualidad existen más de 25,000 especies de peces. Pueblan todos los ambientes acuáticos del planeta; desde las casi congeladas aguas de las regiones polares hasta las hirvientes aguas de las fuentes termales, desde las charcas poco profundas hasta las tinieblas más absolutas de los abismos oceánicos. Para vivir en el agua se requieren adaptaciones muy distintas de las que podemos observar en las criaturas terrestres. Entre esas adaptaciones, algunas de las más esenciales tienen que ver con moverse eficientemente en el agua. La mayoría de los peces tiene una estructura corporal básica comprimida lateralmente a fin de reducir la resistencia. Además de lo anterior, los peces cuentan con numerosas glándulas mucosas, cuya secreción lubrica sus escamas y les ayuda a reducir la fricción y repeler a los parásitos.

Contemplar el nado de los peces puede ser una experiencia fascinante. Se impulsan gracias a contracciones musculares ondulantes, mientras que sus aletas les permiten maniobrar en el agua con extrema precisión. Con movimientos deliberados de sus aletas, los peces desplazan el agua circundante lo que crea una fuerza de empuje igual a la masa del pez.

Los sentidos de los peces están sumamente armonizados con las propiedades físicas del agua. Los peces deben utilizar todos sus sentidos a la vez para capturar a sus presas y evadir a sus depredadores. La quimiorrecepción es el término más preciso para describir al sentido del olfato de los peces y se refiere a su capacidad de distinguir una gran variedad de compuestos químicos. Esta capacidad es indispensable para su sobrevivencia ya que les permite encontrar alimento, detectar a sus depredadores y localizar parejas.

Se ha demostrado también que los peces tienen buena memoria, lo cual puede jugar un papel importante en su sobrevivencia. Según Kevin Warburton, un investigador de la Universidad Charles Sturt en Australia, “Los peces pueden recordar a distintos tipos de presas durante meses. Pueden aprender a evadir a sus depredadores tras haber sido atacados una vez y pueden recordarlo por varios meses. Las carpas que han sido capturadas por los pescadores evitan los anzuelos durante al menos un año…” [1]

Una de las características más singulares que los peces poseen es un sensible sistema de línea lateral. Este consiste de una serie de poros a lo largo de ambos lados de su cuerpo, los que se conectan a canales que atraviesan los huesos del cráneo. Esos huesos contienen una gran cantidad de neuronas que facultan a los peces para percibir las más débiles vibraciones del agua circundante y les ayudan a detectar cambios muy sutiles en la presión y la profundidad del agua. Este sistema es el que permite a los peces nadar en grupos sumamente grandes que parecen moverse como si se tratara de un solo organismo.

Los peces más antiguos pertenecen a la clase Chondrichthyes. Su esqueleto no está constituido de huesos sino que únicamente de cartílago. Los tiburones, las rayas y mantarrayas pertenecen a esta clase. La densidad de los tejidos de estas especies dificulta su flotabilidad. Para compensar la densidad de masa corporal, estas especies almacenan una gran cantidad de aceite en su hígado, el cual es menos denso que el agua. Estas especies también presentan un sentido de electrorrecepción sumamente agudo. Tienen grupos de células nerviosas especializadas localizadas en los poros de su piel, las cuales pueden detectar débiles señales eléctricas emitidas por otros animales.

Los Osteichthyes‎ (peces óseos) se consideran por distintas razones como más avanzados que los peces cartilaginosos. Su ventaja más representativa es la presencia de una vejiga natatoria. Esta consiste de una bolsa llena de aire localizada en el abdomen, la cual les permite permanecer inmóviles en un solo lugar sin utilizar sus aletas. Para mantener la flotabilidad neutra de su cuerpo, los peces controlan el movimiento vertical en el agua a través de la adición o extracción de oxígeno. Este órgano reduce enormemente la demanda energética de los peces.

Estrés, dolor y percepción del miedo

Entre los miembros de la comunidad científica casi no se cuestiona el hecho de que los peces son capaces de sentir estrés, dolor y temor. Los peces cuentan con adaptaciones evolutivas complejas desarrolladas a lo largo de millones de años que les permiten percibir y evitar las fuentes de estímulos adversos. La principal interrogante científica ha sido si los peces pueden experimentar algún tipo de estado emocional como consecuencia de estímulos adversos. Hay cada vez más resultados científicos que sugieren que los estados emocionales pueden estar vinculados más estrechamente a las partes primitivas del cerebro.

En un esfuerzo por comprender mejor las implicaciones que la acuicultura moderna tiene para el bienestar de los animales, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria encargó a la Comisión Técnica de Salud y Bienestar de los Animales realizar una investigación sobre el tema. En los siguientes párrafos se resumen las conclusiones de esa Comisión.

Aunque el estrés es un aspecto normal de la vida, los animales deben ser capaces de identificar su origen y reaccionar ante él adecuadamente a fin de mantener la homeostasis y sobrevivir. Los peces desarrollaron adaptaciones evolutivas de tipo conductual y fisiológico para sobrellevar el estrés. La mayoría de esas adaptaciones son semejantes a las que se observan en otros vertebrados: moverse rápida y erráticamente, buscar refugio y segregar compuestos químicos.[2]

La percepción del dolor es una característica fundamental para la sobrevivencia a corto plazo de un individuo, así como para la sobrevivencia de la especie a largo plazo. Sin la capacidad de percibir dolor, un animal carecería del aliciente para evitar a sus depredadores. En su ambiente natural los peces muestran distintos comportamientos defensivos y evasivos a fin de evitar la causa del dolor. [2]

El temor es básicamente un proceso cognitivo que conlleva muchas consecuencias fisiológicas, tales como un mayor ritmo cardiaco y el trastorno de los receptores del dolor. Al igual que otros animales, es probable que los peces sientan temor ante la posibilidad de experimentar estrés o dolor.[2] Aunque tal vez resulte fácil reconocer la percepción del dolor, el temor al dolor y los estados emocionales que se originan de este son mucho más complejos. Las manifestaciones emocionales de algunos de animales, como los perros, son bastante manifiestas. Sin embargo, la mayoría de los animales no muestra sus estados emocionales de una forma que podamos comprender fácilmente. Muchos neurobiólogos consideran que los estados emocionales de los animales son sencillamente más sutiles en lugar de suponer que son incapaces de experimentarlos.

El transporte y la matanza de los peces

En la actualidad no existen leyes estatales o federales que protejan a los peces del estrés, el dolor y el sufrimiento crónicos que se les inflinge durante su cultivo, transporte y matanza. La Comisión Técnica Europea de Salud y Bienestar de los Animales realizó un estudio y un análisis en 2004 sobre los métodos más comunes de transporte y matanza de peces. Las siguientes citas se extrajeron de las conclusiones de esa Comisión:

“Muchos de los actuales métodos comerciales de matanza someten a los peces a un sufrimiento considerable por periodos de tiempo prolongados.”

“Muchos de los métodos de matanza de peces están diseñados en función de la eficiencia comercial en vez de salvaguardar el bienestar de los animales.”

“Hay muchas especies de peces para las que no existe un método comercial aceptable que permita matarlas de forma humanitaria.”

“Las evidencias indican que los sistemas de aturdimiento eléctrico no ocasionan periodos de insensibilidad lo suficientemente prolongados como para garantizar que los peces mueran antes de recuperar la conciencia.”

“La matanza del atún cultivado con disparo de escopeta y arpón eléctrico, así como el efecto hidráulico y el aturdimiento por hipoxia tienen repercusiones graves para el bienestar animal.”

La Comisión señaló también que no se permite el uso de anestésicos para ningún pescado que pudiera introducirse al sistema alimentario. [3]

Como es el caso con otros animales criados en granjas industriales, los peces capturados o cultivados por su carne experimentan dolor, temor y sufrimiento innecesariamente. Los peces salvajes que quedan atrapados en la redes o enganchados a los anzuelos en las labores de pesca, sufren una muerte lenta y dolorosa. Los pescadores comerciales siguen capturando a la mayoría de las especies a un ritmo sumamente insostenible, lo que en algunos casos pone en riego la sobrevivencia de las especies. Los peces cultivados por acuicultura no pueden nadar en las aguas abiertas y comer alimentos naturales. Las condiciones de hacinamiento les causan estrés severo y debilita su sistema inmune.

Aunque tal vez tengamos muy poco en común con los peces, aquellos aspectos que compartimos son fundamentales. Al igual que nosotros, los peces tienen un aliciente para evitar el dolor y una fuerte motivación para encontrar ambientes poco estresantes. Tanto la pesca comercial como la acuicultura son prácticas intrínsicamente estresantes e insostenibles que causan a los peces un sufrimiento innecesario.

Desde Food Empowerment Project animamos a todas las personas a valorar la belleza y las complejidades de todos los peces, y a elegir estilo de vida vegano. Esta es una de las maneras más fáciles de acabar con este sufrimiento.

References:

[1] Retrieved 2/4/10 from http://economictimes.indiatimes.com/environment/wild-wacky/Fish-can-remember-things-for-months-Scientists-/articleshow/5453230.cms

[2] Scientific Opinion of the Panel on Animal Health and Welfare on a request from European Commission on General approach to fish welfare and to the concept of sentience in fish. The EFSA Journal (2009) 954, 1-26 Retrieved 1/2/2010 fromhttp://www.efsa.europa.eu/en/scdocs/doc/ahaw_op_ej954_generalfishwelfare_en.pdf

[3] The EFSA Journal (2004), 45, 1-29, Welfare aspects of the main systems of stunning and killing the main commercial species of animals. Retrieved 2/9/13 from http://www.efsa.europa.eu/de/scdocs/doc/45.pdf

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