Los cerdos

Los cerdos silvestres son, en esencia, animales de sobrevivencia. Pertenecen a una antigua familia de mamíferos y prosperan bajo condiciones que para otros animales son intolerables. Como verdaderos oportunistas que son, los cerdos se guían por la agudeza de sus sentidos, un razonamiento complejo e instintos moderados. Los bosques y pastizales que les sirven de hogar, a menudo no les ofrecen recursos estables y de los que puedan depender. Por lo tanto, la dieta de estos animales es sumamente diversa e incluye frutas, nueces, raíces, huevos, bulbos, hongos y cualquier cosa que esté disponible. Por vivir en un ambiente en constante cambio, los cerdos han aprendido que su sobrevivencia depende de llevar una vida nómada, y normalmente se desplazan grandes distancias al día.

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Los cerdos domésticos comparten muchas de las características físicas y hábitos de comportamiento de sus ancestros, los jabalíes salvajes europeos de los cuales descienden. Las pezuñas hendidas les permiten correr con una sorprendente rapidez, en tanto que la gruesa piel y el áspero pelaje los protegen de las temperaturas extremas. En áreas de intenso calor, los cerdos buscan charcos de agua poco profundos o grandes lodazales. Su hocico altamente especializado es posiblemente la característica más impresionante del cerdo. Un disco cartilaginoso al extremo del hocico les permite extraer alimentos localizados bajo gruesas capas de hojas secas y suelo que son inaccesibles para otros animales. Lo anterior, sumado a un agudo sentido del olfato, permite a los cerdos encontrar fragmentos de comida con una precisión sorprendente, incluso a través de gruesas capas de nieve.

La temporada de apareamiento es un periodo muy intenso para los jabalíes, pero relativamente tranquilo para los cerdos domésticos. En la naturaleza, surge una mayor agresividad entre los machos, los cuales usan sus colmillos para establecer una jerarquía. La mayoría de los cerdos domésticos carece de estos colmillos y del instinto de pelear.

Conforme se acerca la primavera, todos los miembros del grupo ayudan a acarrear vegetación hasta su madriguera comunal. Al final de los cuatro meses que dura el periodo de gestación, la hembra se separa del grupo, escarba una pequeña concavidad en el suelo y la recubre con las hojas y pastos que los otros recogieron. La madre y sus crías se juntan con otras madres y viven en grupos pequeños conocidos como “piaras”. Los jabatos pasan la mayor parte de su tiempo jugando, revolcándose y persiguiéndose unos a otros sin cansarse. Las madres son sumamente protectoras y comunicativas, y llaman a sus crías con una gran variedad de gruñidos y otros sonidos.

Los cerdos domésticos descienden de un antiguo linaje cuyos ancestros silvestres evolucionaron para vivir en armonía con su ambiente. Son animales curiosos e inteligentes, dotados de una naturaleza ingeniosa y fuertes instintos. Muchos investigadores han concluido que los cerdos son más inteligentes y tienen una mejor memoria que la mayoría de los perros. Pueden llegar a vivir más de 20 años y sus vidas son interesantes y complejas.

En las granjas industriales, los cerdos viven existencias sumamente monótonas bajo distintos grados de confinamiento. Incapaces de satisfacer sus instintos y deseos más fundamentales, los cerdos evidencian muchas señales de deterioro físico y colapso mental. No hay un respiro a la frustración que viven estos animales desde el día en que nacen hasta aquel en que se les de muerte.

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El proceso se inicia con las “lcerdas de cría o nodrizas”. Tras ser inseminadas artificialmente, se las confina en lo que en la industria porcina se conoce como “lcorrales de gestación”. Durante los cuatro meses del embarazo, las cerdas nunca abandonan estos corrales que, con apenas dos pies (0.6 m) de ancho; tienen básicamente las mismas dimensiones del animal. Las cerdas, imposibilitadas para darse la vuelta y apenas capaces de echarse, muerden las barras de metal de sus encierros movidas por la frustración. Algo que es aun más inquietante es el sonido que hacen las cerdas embarazadas al golpear sus cabezas repetidamente contra los portones metálicos.

Cuando están listas para parir, las cerdas se llevan a las “parideras”; corrales de escasamente las mismas dimensiones que los anteriores. Las cerdas son incapaces de voltearse o de dar un solo paso. En las semanas siguientes, los lechones se amamantan mientras su madre está echada en un frío piso de cemento. De vez en cuando lavan el área con mangueras para remover los excrementos y canalizarlos hacia las fosas de estiércol.

Tras amamantarse durante tres semanas, se separa a los lechones de su madre, la cual es nuevamente inseminada y devuelta al corral de gestación. La cerda vivirá de esta manera hasta que su capacidad procreadora se deteriore y sea finalmente enviada al matadero.

Sus lechones se llevan a áreas conocidas bajo el enigmático nombre de “corrales de recría”. La falta de estímulos crea rápidamente frustración entre los lechones, los cuales empiezan a morderse y a mostrar otros comportamientos agresivos. La solución que la industria porcina da a esto es seccionar las colas de los verracos y recortar sus dientes. También se recorta parte de una oreja con fines de identificación. Estas dolorosas mutilaciones se hacen sin anestésicos.

Cuando los lechones alcanzan entre 30 y 80 libras (14 y 36 kg), se los transfiere a unos cobertizos gigantescos con pisos de concreto y mínima ventilación. Esto es lo que en la industria porcina se conoce como “corrales de terminación”. Aquí se alimenta a los animales intensivamente hasta que alcanzan el peso adecuado para enviarlos al matadero.

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Algunos de estos criaderos industriales de cerdos albergan a más de 5,000 animales.[1] Bajo semejantes condiciones de hacinamiento, el agudo sentido del olfato de estos animales les provoca gran sufrimiento ya que están expuestos a concentraciones nocivas de amonio durante varios meses. Los trastornos respiratorios no son el único problema que aqueja a estos cerdos. Entre ellos es común sufrir trastornos incapacitantes de las patas debido a que los pisos son de concreto, no naturales, y a la falta de ejercicio. De hecho, muchos cerdos no sobreviven el tiempo suficiente para alcanzar las 270 libras de peso (122 kg) al aproximarse a los seis meses de edad.

Los cerdos se llevan a los mataderos en camiones de varios niveles. La legislación vigente permite a los transportistas viajar hasta 28 horas seguidas sin descansos. Estas 28 horas pueden extenderse a 36 con tan solo presentar una solicitud por escrito. [2] Durante todo ese tiempo los animales están privados de agua y alimentos. Es común que los cerdos sufran de vómitos y diarrea debido a la vibración y a la manipulación. Muchos cerdos mueren antes de llegar a los mataderos, ya sea debido a condiciones climáticas extremas o debido al síndrome de estrés porcino (PSS, por sus siglas en inglés); un trastorno neuromuscular inducido por el estrés físico o mental. Según el informe más reciente sobre la disposición final de animales que emitió el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), cerca de 277,000 cerdos llegaron muertos al matadero en un año.[3]

Tras llegar al matadero, se conduce a los cerdos por una rampa hasta una manga de inmovilización. Los cerdos chillan continuamente conforme se los empuja cada vez más cerca del frente de la fila. Al llegar allí, se los mata con uno de dos métodos:

En muchos mataderos se utiliza la electrocución. Después de mojarlos para facilitar el proceso, se coloca un electrodo en la frente del cerdo y otro atrás de su cabeza. Se hace pasar una corriente eléctrica por el cerebro y el corazón del animal durante dos a tres segundos, lo que causa un paro cardiaco y convulsiones epilépticas mortales. En muchos mataderos se practica la electrocución únicamente en la cabeza, lo cual se considera como potencialmente “reversible” si el animal no se desangra completamente en los siguientes 15 segundos. [4] Muchos de los cerdos recobran la conciencia en algún momento del proceso de desangrado.

Un método alternativo a la electrocución es utilizar la pistola de proyectil cautivo. Esta herramienta de sacrificio está diseñada para penetrar el cerebro sin cercenar el tronco encefálico. Si el tronco encefálico se cercenara, el corazón dejaría de bombear sangre y el animal no se desangraría tan rápidamente como se desea o no lo haría totalmente. La pistola se coloca firmemente sobre la frente del cerdo y se dispara. Un proyectil puntiagudo penetra el cerebro del animal y le provoca espasmos incontrolables y un posterior colapso. Se cuelga al cerdo a la cadena o cable de un riel de transporte elevado y se le hace un corte desde el cuello hasta el abdomen. Como se señaló antes, muchos cerdos recuperan la conciencia durante el proceso de desangrado.

Cuando el cerdo se ha desangrado completamente, su cuerpo se arroja a un tanque de escaldado para eliminar el pelaje. El cuerpo rota periódicamente en la banda transportadora conforme pasa por el baño de escaldado. El procesamiento de los animales se hace tan rápido que algunos de ellos están aun concientes cuando se los sumerge en el tanque de escaldado. De acuerdo con una guía de inspección de instalaciones porcinas del USDA, “Un cerdo que haya sido escaldado vivo muere de asfixia y a menudo mostrará una apariencia rojiza escarlata y sus órganos estarán hinchados con sangre”.[5]

En los Estados Unidos se mata a cerca de 118 millones de cerdos con este protocolo todos los años, tras haber soportado una existencia bajo condiciones miserables.[6] Al poco tiempo de nacer, estos animales ya se han dado cuenta de su indefensión ante la causa de su sufrimiento. Se reprimen totalmente sus instintos, sus agudos sentidos y su natural curiosidad, lo que les cause un grado de frustración imposible de entender. Es obvio que a los criadores de cerdos solo les interesan las ganancias. Al adquirir estos productos lo que se hace es apoyar el uso de prácticas que son inherentemente crueles y que ningún animal debería soportar, y al elegir el estilo de vida vegano se ayudaría a poner fin al sufrimiento y abuso de miles de millones de animales.

Referencias:

[1] http://usda.mannlib.cornell.edu/usda/current/hogview/hogview-10-29-2015.pdf (Retrieved 9/4/17)

[2] http://www.law.cornell.edu/uscode/49/usc_sec_49_00080502—-000-.html

[3] http://www.fsis.usda.gov/ophs/adrsdata/1998adrs/amswfy98.htm

[4] Blackmore and Newhook (1981)

[5] Food Safety Inspection Service, USDA. Module 12: Swine Inspection (305). March 2000.

[6] Retrieved 8/22/2017 from http://usda.mannlib.cornell.edu/usda/current/LiveSlauSu/LiveSlauSu-04-19-2017.pdf

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