Una infusión amarga: La agitada realidad del café

Existen dos especies principales de café: arábica y robusta. La primera (que se considera de mejor calidad) se cultiva principalmente en América Latinx, Etiopía y Kenia, mientras que la segunda se produce en Brasil, Vietnam y Uganda.[1] Una vez considerado como un lujo exótico, el café ha llegado a convertirse en una parte tan integral de la cultura de los Estados Unidos –el mayor consumidor mundial de este cultivo– que ahora se lo considera como un producto básico.[2] Por desgracia, el cultivo del café arrastra consigo una larga historia de colonialismo y esclavitud[3] y su producción continúa vinculada hasta el día de hoy con prácticas de explotación y con la degradación del ambiente.

El trabajo infantil

El trabajo infantil es un fenómeno muy generalizado en el cultivo del café. Las subidas de los precios del café son un aliciente para que las familias pobres retiren a sus hijos de la escuela y los envíen a trabajar. Por otro lado, las caídas de los precios del café provocan un aumento de la pobreza en las regiones que dependen de este cultivo, lo que también incide en que los niños no vayan a la escuela. Debido a la relación existente entre un mayor nivel educativo y mayores ingresos en el largo plazo, y dado que son los niños de las familias pobres quienes tienen una mayor probabilidad de ser enviados a trabajar en vez de a la escuela, el trabajo infantil perpetúa un ciclo de pobreza durante generaciones; y esta es la razón por la cual es importante que los niños puedan ir a la escuela y los agricultores reciban un salario suficiente para vivir de modo que sus ingresos no dependan del precio de mercado de un producto de exportación.

En un estudio realizado en Brasil se encontró que en las regiones productoras de café, las tasas de trabajo infantil y de matrícula escolar fueron un 37% superior y un 3% inferior, respectivamente, con respecto al promedio.[4] Los niños trabajan con frecuencia de ocho a 10 horas al día, y están expuestos a los muchos peligros para la salud y la seguridad asociados con la cosecha y el beneficiado del café. Estos incluyen la exposición a niveles peligrosos de radiación solar y el contacto con agroquímicos.[5]

Durante la temporada de cosecha del café en Honduras, los niños representan más del 40% de los recolectores.[5] Se contrata a los niños (y a las mujeres) como trabajadores temporales, y por lo tanto se les paga hasta menos de lo que se pagaría a un trabajador varón adulto.[5] En Kenia, por ejemplo, estos trabajadores “eventuales” a menudo solo ganan cerca de $12.00 al mes.[3] A pesar de que en algunas fincas familiares los niños tal vez participen en trabajos livianos durante parte del día, los países productores de café cuentan con legislación para combatir el trabajo infantil, sin embargo, debido a las presiones económicas, las autoridades de estas regiones son reticentes a aplicar las leyes.[3]

La esclavitud

Muchos recolectores de café trabajan de hecho como esclavos bajo un régimen de servidumbre por deuda en el que están obligados a trabajar para saldar sus deudas. Una élite de hacendados de las regiones cafetaleras es dueña de grandes plantaciones de café en las que se emplea mano de obra permanente.[1] Ya sea por sus largas jornadas laborales, por la falta de transporte o por limitaciones para abandonar la propiedad, los trabajadores de estas plantaciones están imposibilitados para salir a hacer sus compras, por lo que a menudo, el único lugar donde pueden adquirir productos esenciales es un comisariato propiedad de los mismos dueños de la hacienda.[6] Al percibir un ingreso inferior al salario mínimo y al tener que pagar precios abultados en el comisariato de la hacienda, los trabajadores terminan con poco o ningún dinero en sus bolsillos tras largas horas de trabajo físico extenuante. Lo que es peor, pueden quedar endeudados con la hacienda y de esta manera se ven obligados a trabajar para cancelar sus deudas.<0} No es raro que haya familias enteras que trabajen y vivan durante generaciones como parte de la fuerza laboral permanente de una plantación, y que caigan endeudadas por el costo de pagar renta por la tierra o interés por préstamos adquiridos para cubrir emergencias médicas.[7] Al margen del trabajo forzado, las condiciones laborales en las plantaciones de café son injustas y a menudo ilegales.

En un estudio realizado con trabajadores en Guatemala se encontró que una amplia mayoría de ellos no recibía paga por trabajar horas extra ni las prestaciones sociales exigidas por ley, y que casi la mitad de ellos percibía menos del salario mínimo legal en el país.[7] En entrevistas de grupo realizadas como parte de este mismo estudio, salieron a la luz ejemplos de discriminación contra las mujeres, condiciones de vida insalubres, trabajo infantil así como la falta de las iniciativas de salud y seguridad exigidas por ley, y el acceso a la educación.[7]

La explotación de animales no humanos

Una práctica preocupante de reciente aparición en el comercio del café es la de alimentar a animales con bayas (o cerezas) de café para luego usar los granos tras ser excretados para consumirlos. Un ejemplo de esto es el kopi luwak. Se trata de un tipo de café producido en Indonesia. El proceso consiste en alimentar a una civeta asiática de la palma, un pequeño mamífero que habita las selvas de Asia, con bayas de café. Los productores de café afirman que el proceso de digestión de la civeta mejora el sabor del café. La popularidad de este café, conocido como “café de civeta”, ha llevado a la cría intensiva de estos animales que son confinados en jaulas y obligados a comer bayas de café.[17]

Se utiliza un procedimiento similar en la incipiente práctica de alimentar elefantes con bayas de café; aunque, por desgracia, esto se está haciendo en un santuario para elefantes en Tailandia en el que cerca de 20 elefantes consumen bayas de café de plantaciones cercanas. Este costoso café, que se comercializa bajo el nombre de Café Marfil Negro y alcanza un valor de cerca de $50 por taza, no es aún tan popular como el café de civeta. Los productores afirman que los animales no sufren ningún daño, sin embargo, esto marca una tendencia preocupante en lo concerniente a la explotación de los animales.[18]

El impacto ambiental

En su ambiente natural, el café crece bajo la sombra de los árboles en los bosques tropicales y subtropicales.[3] En un ambiente agrícola, el café puede cultivarse bajo árboles que le dan sombra o a pleno sol. Son muchos los beneficios ambientales de cultivar el café bajo sombra. Se previene la erosión del suelo y se crea un refugio para distintas especies nativas de las regiones donde se produce este cultivo, caracterizadas a menudo por su fragilidad ecológica y gran diversidad biológica.[8] Las plantas que se utilizan para proveer sombra también pueden aportarles ingresos adicionales a los caficultores.[9] Además de esto, debido a que al cultivo de café bajo sombra ayuda a evitar la erosión del suelo, se reduce la cantidad de agroquímicos arrastrados por las aguas de escorrentía y se reduce también el consumo de agua. El café cultivado bajo sombra se considera de la mayor calidad, sin embargo, algunas compañías torrefactoras han ideado maneras de enmascarar el sabor amargo de cafés de menor calidad con lo que ha aumentado la demanda de cafés más baratos. En vista de que el cultivo del café bajo modalidades de alta densidad produce rendimientos menores (y, por lo tanto, menores ganancias), el cultivo de café bajo se sombra se está reemplazando cada vez más con el cultivo de café bajo sol. En algunos casos, el cultivo del café se abandona del todo y se sustituye con prácticas agrícolas destructivas para el ambiente, como arrasar los bosques con el fin de crear pasturas para el ganado[1] destinado a abastecer la creciente demanda mundial de carne barata.

Shade Grown Coffee - Photo Courtesy of Equal ExchangeDebido a que el cultivo de café bajo sol agota los nutrimentos del suelo, las plantaciones bajo esta modalidad por lo general solo duran cerca de 15 años antes de que sea necesario replantar este cultivo perenne.[9] La productividad y la calidad del suelo se reducen por lo que tras un corto tiempo resulta más recomendable, desde un punto de vista financiero, abandonar la plantación y limpiar un nuevo terreno para el cultivo; un modelo catastrófico para el ambiente. En contraste con lo anterior, las plantaciones de café bajo sombre pueden mantener su productividad durante más de treinta años.[9] Desafortunadamente, el cultivo “tecnificado” y a gran escala del café ha llevado a la pérdida de los nutrimentos del suelo en muchas zonas de Brasil hasta el punto en que dichas tierras han quedado inhabilitadas para la agricultura.[10] El café cultivado bajo sol también exige el uso de más fertilizantes sintéticos y fungicidas, lo cual convierte al café en el tercer cultivo que demanda más aplicaciones de pesticidas en el mundo.[9]

Dados los niveles de pobreza en las zonas donde se cultiva el café, los trabajadores carecen a menudo de los recursos para adquirir equipos protectores que reducirían su exposición a los agroquímicos o sencillamente deciden no utilizarlos o no saben que su uso es necesario.

Durante el beneficiado del café se separan la cáscara y la pulpa del grano y luego se desechan. A pesar de que estos desechos se podrían usar para elaborar un compost de excelente calidad, lo más común es que se descarten en los ríos, lo cual afecta negativamente la calidad del agua.[11] Existen dos métodos de beneficiado del café: el seco y el húmedo. Desde el punto de vista ambiental es preferible realizar el beneficiado seco. Con este método, las bayas se clasifican y luego sencillamente se dejan secar al sol.[12] El beneficiado húmedo, al contrario, implica el uso de grandes cantidades de agua y produce aguas residuales. El beneficiado húmedo es el método de preferencia para procesar las bayas del café arábica, que representa cerca del 85% del café que se consume en el mundo.[12]

Las etiquetas en los empaques de café: ¿Nos dicen realmente la verdad?

Existen varios programas de certificación para el cultivo del café que pretenden garantizar que la producción del grano se llevó a cabo de una manera ética. El café producido bajo el amparo de una certificación orgánica debe provenir de granos cultivados sin haberse usado pesticidas o fertilizantes sintéticos. La agricultura orgánica también prohíbe el uso de organismos modificados genéticamente, y los cafetaleros usan fertilizantes orgánicos así como productos alternativos a los fungicidas y a otros agroquímicos[13] Por desgracia, los sistemas de cultivo de baja intensidad y el uso de árboles de sombra producen bajos rendimientos. Aunque los beneficios ambientales de producir el café de manera orgánica son numerosos, sus ventajas económicas son pocas. Se entiende entonces que la preocupación inmediata de proveer el sustento para sus familias se superponga a cualquier preocupación que los pequeños caficultores que viven en la pobreza puedan tener sobre la calidad del agua o la exposición a los agroquímicos. Y mientras el café con certificación orgánica se vende a precios más elevados, los bajos rendimientos significan que los caficultores no siempre se benefician de manera significativa de la certificación que obtuvieron.[13]

Una etiqueta de reciente aparición y que intenta atraer a los consumidores preocupados por el impacto del café sobre el ambiente es la certificación ofrecida por Rainforest Alliance. Esta etiqueta se encuentra a menudo en los productos de grandes compañías como Kraft y Nestlé. Por desgracia, los estándares que se aplican son tan pobres que le restan validez a esta certificación casi por completo. A diferencia de la certificación que ofrece Fair Trade, la de Rainforest Alliance no garantiza un precio fijo a los caficultores lo que los deja vulnerables a las alzas y caídas de los precios del café en la bolsa de valores.[14]. A pesar de que la certificación de Rainforest Alliance incluye algunas estipulaciones sobre el uso de la biodiversidad y los agroquímicos que se pueden emplear, no exige estrictamente que el café se cultive de forma orgánica.[15]

Las iniciativas llevadas a cabo por Fair Trade tienen como fin ofrecer a los caficultores un precio justo por su café y por su trabajo. Sin embargo, la crisis del café, en la que se ha visto un marcado descenso en los precios del grano durante las últimas décadas, ha dejado a muchos caficultores endeudados con sus cooperativas.[16] Debido a que los ingresos adicionales recibidos de Fair Trade deben emplearse en amortizar las deudas y asumir los crecientes costos de producción, las condiciones de vida de las familias productoras de café en realidad no mejoran. Es por esta razón que la etiqueta de Fair Trade no es garantía de que los caficultores que producen el café disfruten de condiciones de vida razonables o de mejores condiciones de trabajo de las que normalmente tendrían. También es importante resaltar que el sobreprecio que se cobra por el café de Fair Trade no se transfiere totalmente a los caficultores. Por el contrario, un gran porcentaje de este se gasta en los rubros de mercadeo, administración, instalaciones de procesamiento y mano de obra en otros niveles de producción.[16] A pesar de que la certificación de Fair Trade representa un paso en la dirección correcta, esta no puede resolver por sí misma las injusticias intrínsecas a la industria del café. Tal como lo expresa Bradley R. Wilson (2010): “Existen factores políticos y económicos más importantes aparte de los precios, que deben abordarse con el fin de que los caficultores puedan ganarse el sustento y superar los ciclos de endeudamiento”.[16]

Fair Trade también ha atravesado por algunos cambios recientemente.

Recomendaciones

Food Empowerment Project anima a las personas a elegir un estilo de vida vegano, entendiendo que las decisiones compasivas no terminan ahí, las personas pueden tomar decisiones que tienen impacto al comprar productos como el café de de fuentes éticas, pero los occidentales deberían comenzar a considerar al café como un artículo de lujo, y la gente debería consumirlo menos con el fin de reducir su impacto sobre el ambiente. Gaveau et al. (2009) encontraron que la aplicación de las leyes tuvo un efecto favorable, aunque no completamente eficaz, en reducir la deforestación, y concluyeron que: “Uno debe actuar en el largo plazo en función de reducir los incentivos para el cultivo del café”.[19]

Si le es posible, es mejor trabajar en dormir más que en usar un estimulante como el café, pero si va a comprar café, recomendamos apoyar las compañías listadas abajo. Todos los cafés que recomendamos son sembrados en la sombra excepto Coop Coffee, que utiliza proveedores que siembran su café en distintos grados de sombra hasta más luz solar directa.

  • AgroEco® Coffee  es un producto del Programa de Comercio Innovador de la organización Community Agroecology Network, el cual busca crear vínculos directos entre los cafetaleros, los torrefactores y los consumidores con el fin de aumentar las ganancias de los pequeños caficultores empeñados en transformar sus cafetales en sistemas de producción sostenibles y así mejorar las condiciones de vida en las áreas rurales.
  • Café Sin Fronteras ~ Sin Fronteras Coffee
  • Café Zapatista ~ Zapatista Coffee
  • Coffee Justo — de México – no solo paga buenos salarios a los productores sino que también cubren cobertura médica, la seguridad social y la pensión.
  • Comon Yaj Noptic
  • Coop Coffee
  • Equal Exchange — respaldan el modelo auténtico y original de comercio justo al adquirir café orgánico a través de pequeñas cooperativas de caficultores organizadas democráticamente. También apoya la distribución equitativa de las ganancias económicas y promueve los derechos laborales así como el derecho de los trabajadores a organizarse. También fomenta la adopción de métodos de cultivo y condiciones de trabajo seguros y sustentables.
  • Pachamama Coffee Cooperative
  • Thanksgiving Coffee Company

Referencias:

[1] Bacon, C. (2005). Confronting the Coffee Crisis: Can Fair Trade, Organic, and Specialty Coffees Reduce Small-Scale Farmer Vulnerability in Northern Nicaragua? World Development, 33(3). 497-511.

[2] Perez, M. G. (2013, March 22). Coffee Consumption Increases in U.S., Association Survey Shows. Bloomberg. Retrieved from http://www.bloomberg.com/news/2013-03-22/coffee-consumption-increases-in-u-s-association-survey-shows.html (5/27/14)

[3] Rice, R. (2003). Coffee Production in a Time of Crisis: Social and Environmental Connections. SAIS Review XXIII(1). 221-245.

[4] Kruger, D. I. (2007). Coffee Production Effects on Child Labor and Schooling in Rural Brazil. Journal of Development Economics, 82(2), 448-463.

[5] International Programme on the Elimination of Child Labour. 2004. Safety and Health Fact Sheet: Coffee. Geneva: International Labour Organization. http://www.ilo.org/ipecinfo/product/download.do?type=document&id=5708 (5/27/14)

[6] Kaye, M. (2008). Arrested Development: Discrimination and Slavery in the 21st Century. London: Anti- Slavery International. http://www.antislavery.org/includes/documents/cm_docs/2009/a/arresteddevelopment.pdf (5/27/14)

[7] COVERCO. (2003). The Culture of Coffee in Guatemala. Retrieved from http://www.coverco.org.gt/e_coffeinguatemala.html (5/27/14)

[8] Blackman, A., et al. (2005). Deforestation and Shade Coffee in Oaxaca, Mexico: Key Research Findings. Resources for the Future Discussion Paper 39. 1-12. http://www.rff.org/RFF/documents/RFF-DP-05-39.pdf (5/27/14)

[9] Person, L. (2008). Ethics and Environment in the Coffee Sector – Linking CSR to the Consumer’s Power in the Context of Sustainable Development. http://hj.diva-portal.org/smash/get/diva2:5391/FULLTEXT01.pdf (5/27/14)

[10] Goldsmith, E. (1997). Can the Environment Survive the Global Economy? The Ecologist 27(6).

[11] Beyene, A., et al. (2012). The Impact of Traditional Coffee Processing on River Water Quality in Ethiopia and the Urgency of Adopting Sound Environmental Practices. Environmental Monitoring and Assessment 184(11): 7053-7063.

[12] Chanakya H.N., De Alwis A. A. P. (2004). Environmental Issues and Management in Primary Coffee Processing. Process Safety and Environmental Protection 82(B4): 291-300.

[13] Valkila, J. (2009). Fair Trade Organic Coffee Production in Nicaragua – Sustainable Development or a Poverty Trap? Ecological Economics. doi:10.1016/j.ecolecon.2009.07.002

[14] FAO Commodities and Trade Division. (2004). Voluntary Standards and Certification for Environmentally and Socially Responsible Agricultural Production and Trade. Rome: Food and Agriculture Organization of the United Nations. http://www.fao.org/docrep/007/y5763e/y5763e00.htm#Contents (6/5/14)

[15] Farm Certification. (n.d.). Retrieved December 05, 2017, from https://www.rainforest-alliance.org/business/sas/how-certification-works/farm-certification/

[16] Wilson, B.R. (2010). Indebted to Fair Trade? Coffee and Crisis in Nicaragua. Geoforum 41(1). 84- 92.

[17] Lynn, G., Rogers, C., “Civet cat coffee’s animal cruelty secrets,” BBC News, September 13, 2013.

[18] Associated Press, “Coffee from an elephant’s gut fills a $50 cup,” USA Today, December 7, 2012.

[19] Gaveau, D.L.A., et al. (2009). Three decades of deforestation in southwest Sumatra: effects of coffee prices, law enforcement and rural poverty. Biological Conservation 142 (3):597-605.

 

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