La esclavitud en los Estados Unidos

La esclavitud es aún hoy día una realidad que se vive en muchos lugares del mundo, y los Estados Unidos no escapan a esta situación. En años recientes se han puesto en evidencia y llevado a los tribunales muchos casos de esclavitud relacionados con el sistema alimentario de los Estados Unidos. En la mayoría de estos casos, las víctimas eran trabajadores agrícolas temporales que trataban de ganar el sustento para sus familias en sus lugares de origen. Estos trabajadores fueron sometidos a gran variedad de abusos físicos por quienes los emplearon y también se les negó el acceso a sus pasaportes y visas. El tráfico de personas está de por medio en la mayoría de los casos de esclavitud, y se define como la acción de reclutar, transportar, transferir, albergar o recibir a una persona mediante el uso de la fuerza, la coerción u otros medios con el propósito de explotarla. [1]

El trabajo esclavo reviste varias formas, tales como el “trabajo forzado”, en el que se obliga a las personas a trabajar en contra de su voluntad, y la “servidumbre por deuda”, en la que las personas se ven endeudadas con sus empleadores incluso antes de que el trabajo haya comenzado. Los obreros sometidos a trabajos forzados o a la servidumbre por deuda a menudo sufren también abusos físicos o la amenaza del uso de la violencia por parte de sus empleadores.

Los trabajadores inmigrantes temporales, en particular los que trabajan en los campos agrícolas, son sumamente susceptibles a la explotación de los contratistas laborales y de los terratenientes. Los empleadores, con intención dolosa, reclutan a los trabajadores con falsas promesas de un trabajo estable y buen salario. Los trabajadores son luego llevados a fincas en zonas remotas en las que son obligados a trabajar bajo la amenaza de deportación o violencia física. Debido a que los empleadores retienen sus pasaportes, los trabajadores se sienten atrapados y no saben a quién acudir.

Las circunstancias descritas a continuación constituyen “esclavitud” directa según la define el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. [2]

Pastores de ovejas y ganado vacuno

Muchos trabajadores llegan a los Estados Unidos todos los años para trabajar como pastores de ovejas y ganado vacuno, muy lejos de sus hogares en Chile y Perú. La organización de derechos laborales Verité ha documentado las condiciones que enfrentan estos trabajadores inmigrantes al margen de la mirada del público.[3,4] Los siguientes relatos se basan en entrevistas e investigaciones realizadas por Verité.

Incluso antes de haber comenzado a trabajar, los trabajadores ya les debían a sus empleadores la tarifa de reclutamiento y el costo del transporte. Según una disposición especial del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (Visa H-2A), se puede deducir legalmente el costo del transporte y de la alimentación del salario de los trabajadores durante la primera mitad del plazo de empleo acordado. Esta misma disposición permite a los empleadores exigirles a los trabajadores que estén disponibles para “trabajar hasta las 24 horas del día, siete días a la semana” aunque ignoran la legislación sobre salarios mínimos. [3]

Tras llegar a sus destinos, a los trabajadores se les incautaron sus pasaportes y visas, y no les fueron devueltos hasta que finalizó el contrato de trabajo. [4] Al verse desprovistos de sus documentos personales, los trabajadores se sintieron imposibilitados de escapar por temor a ser deportados.

Estas fincas se ubicaban en lugares muy remotos en las que los trabajadores tenían poco o ningún acceso a teléfonos, transporte o incluso a instalaciones sanitarias.[4] A la mayoría de ellos se le dijo que no podían abandonar la propiedad en ningún momento bajo amenaza de despido.[4] Por esta razón, los trabajadores dependían de sus empleadores para satisfacer sus necesidades básicas de agua y alimentación. En muchos casos, los trabajadores tuvieron que esperar varios días para que llegaran los suministros de agua y alimentos.[4] El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos demandó a un rancho ovejero de Colorado por supuestamente “golpear, privar de alimentos y explotar” a sus trabajadores en un periodo de varios años. [4]

Los obreros trabajaban por lo general entre 80 y 90 horas semanales y en ocasiones debían estar disponibles para trabajar en cualquier momento. [4] Dos de los trabajadores relataron haber laborado jornadas de 17 horas con un descanso de 15 minutos.[4] Al llegar la primavera se exigía a los trabajadores que observaran a las vacas embarazadas cada media hora durante toda la noche. Cuando el investigador de Verité preguntó que cómo habían sido físicamente capaces de hacerlo, uno de los trabajadores respondió: “¿Cómo íbamos a dejar morir al animal? No era su culpa que no hubiera suficientes de nosotros allí”.[4]

A pesar de la elevada tasa de lesiones y enfermedades entre los pastores, más del 60% de los que fueron entrevistados declaró no haber recibido atención médica para las lesiones sufridas durante la jornada laboral.[4] Los trabajadores tampoco pudieron procurarse atención médica por su cuenta pues se encontraban en una zona que les era desconocida y no tenían acceso a transporte o incluso a un teléfono.

A pesar de la promesa de recibir un salario de $1,400 al mes, la media de los pastores recibió tan solo $800.Tras aplicar las deducciones por el costo de los alimentos y el transporte, los trabajadores acabaron recibiendo un salario de $600 mensuales; menos de la mitad del salario original acordado.[4]

Es importante tener en cuenta que una vez que los trabajadores se han comprometido a participar en el programa de visas H-2A, deben cumplir con el plazo completo de trabajo acordado. Si abandonan el trabajo antes de tiempo, el empleador queda exento de su responsabilidad de coordinar y pagar el viaje de regreso a casa. Los empleadores pueden también transferir a los trabajadores a otros lugares en contra de su voluntad. Si un trabajador se rehúsa a ser transferido, se considera que está incumpliendo el contrato y deberá costear por cuenta propia su regreso a casa. Al reflexionar sobre las experiencias vividas en los Estados Unidos, un obrero le dijo a Verité: “Pensábamos que la experiencia de trabajar en un rancho en [los] Estados Unidos sería maravillosa. Pero resultó que las condiciones allí eran mucho peores de las que teníamos en Chile”. [4]

Trabajadores de las plantaciones de cítricos

slavery_in_us_content1aUn grupo de trabajadores debió soportar una vida de esclavitud durante cerca de dos años a manos de un grupo de propietarios de plantaciones de cítricos de la Florida y las Carolinas.[4] En este caso, se contrataron trabajadores de México y Guatemala y se les dijo que recibirían suficiente dinero como para garantizar el sustento de sus familias. Sin embargo, al poco tiempo de llegar al lugar de trabajo los trabajadores debieron enfrentar condiciones muy distintas a las que les habían prometido.

Según lo ha documentado la Coalición de Trabajadores Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés), los trabajadores inmigrantes fueron golpeados y recibieron amenazas físicas por intentar escapar.[5] En ocasiones, los finqueros incluso llegaron a encadenar a los trabajadores en el cajón de un camión de carga para evitar su huída. [6] Como medida adicional para garantizar que los trabajadores no escaparan, los finqueros retuvieron sus pasaportes y visas.[5,6]

Doug Molloy, fiscal de los Estados Unidos, se refirió a estas condiciones como: “Simple y sencillamente esclavitud”. [5]

Además de agresión física y trabajos forzados, los finqueros se declararon culpables de los cargos de falsificación de documentos, robo de identidad así como de deducir el costo de las duchas del salario de los trabajadores.[5]En este caso particular, todos los seis acusados fueron declarados culpables, lo cual representa apenas uno de los ocho casos de esclavitud llevados a los tribunales de los Estados Unidos desde 1997.[7]

Trabajadores de las plantaciones de guisante (chícharo) y frijol

En otro caso reciente de esclavitud en los Estados Unidos, hubo involucrados más de 100 haitianos que trabajaban en plantaciones de guisante y frijol en el sur de la Florida. [8] Estos hombres y mujeres fueron reclutados por contratistas de trabajadores haitianos que colaboraban estrechamente con finqueros de la Florida. A los trabajadores se les prometió que recibirían “un salario elevado y estable así como alojamiento y alimentación gratuitos durante tres años”.[9]

slavery_in_us_content2aTras su llegada, se incautaron las visas y los pasaportes de los trabajadores para garantizar que no escaparían.[8] Limitar la libertad de movimiento de los trabajadores es una herramienta común utilizada por los contratistas que explotan a los trabajadores.

A los imputados se los acusó de conspirar para cometer el delito de trabajos forzados y de fraude con visas.[8,9] La denuncia federal establecía que los imputados “proveyeron viviendas en condiciones precarias con pocas camas, y negaron a los trabajadores el acceso a la atención médica necesaria, lo cual les causó hambre crónica, pérdida de peso, enfermedad y fatiga”. [8,9] Uno de los imputados fue identificado como el violador de uno de los trabajadores, aunque este incidente no se incluyó en la acusación. [8]

También se describieron condiciones en las cuales se obligó a un trabajador a laborar en campos de cultivo que habían apenas sido fumigados con productos agroquímicos.[8] El trabajador informó que este incidente le dejó cicatrices permanentes.

Al igual que les ocurre a los trabajadores esclavizados, estos hombres y mujeres fueron obligados a trabajar bajo la amenaza constante de deportación.

Otro caso reciente…

En septiembre de 2010, el gobierno federal presentó cargos contra una firma de reclutamiento de trabajadores de Beverly Hills, a la que acusó de llevar a cabo la mayor operación de tráfico de personas en la historia de los Estados Unidos. [10] El propietario de la firma y cuatro de sus empleados supuestamente atrajeron con engaños a cerca de 400 trabajadores tailandeses para trabajar en los Estados Unidos bajo el Programa de Trabajadores Temporales (Visa H-2A). Les prometieron que recibirían salarios mensuales elevados, pero, según los trabajadores tailandeses, los obligaron a “trabajar en condiciones de virtual esclavitud, con salarios inferiores al mínimo, alimentación y hospedaje inadecuados, y amenazas de deportación y violencia física si intentaban escapar”.[10] Esta firma de reclutamiento también confiscó los pasaportes de los trabajadores tras su llegada.[10] Si bien los trabajadores tailandeses fueron traídos a los Estados Unidos de forma legal, acabaron trabajando bajo condiciones de esclavitud en fincas de todo el país.

El conocimiento es poder

La esclavitud es una realidad que persiste aún hoy día en los Estados Unidos. Por todo el país encontramos trabajadores inmigrantes que, alejados de la mirada del público, sufren abusos mentales y físicos en manos de sus empleadores. El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos ha sido en gran medida incapaz de defender a estos trabajadores en contra de los abusos a derechos humanos fundamentales. En Food Empowerment Project existe la determinación de informar al público sobre este tipo de abusos de modo que podamos estar listos para emprender acciones adecuadas cuando se presenten las oportunidades.

Nosotros apoyamos la igualdad de todos los seres al animar a las personas no solamente a elegir un estilo de vida vegano, pero también al animarles a que compren productos que no provienen del uso de mano esclava y libres del sufrimiento de todos los seres.

Referencias:

[1] “Human Trafficking.” United Nations Office on Drugs and Crime. 2010. http://www.unodc.org/unodc/en/human-trafficking/what-is-human-trafficking.html(9/3/10)

[2] “Human Trafficking Prosecution Unit.” United States Department of Justice. Retrieved 3/3/2013 from http://www.justice.gov/crt/about/crm/htpu.php

[3] United States Department of Labor. Special Procedures Labor Certification Process Sheepherders and Goatherders Under the H-2A Program. Retrieved 3/3/2013 from http://www.foreignlaborcert.doleta.gov/fm/fm_24-01a.pdf

[4] “Immigrant Workers in US Agriculture: The Role of Labor Brokers in Vulnerability to Forced Labor.” Verité. 2010. Retrieved 3/3/2013 from http://digitalcommons.ilr.cornell.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2174&context=globaldocs

[5] “Sixth Immokalee Slavery Case Suspect Arrested – Group Accused of Keeping Beating, Stealing from Immokalee Laborers.” Coalition of Immokalee Workers. 2008. http://ciw-online.org/Slavery_plain_and_simple.html (8/1/10)

[6] Katrina Vanden Heuvel. “The Nation: Florida’s Modern Slavery…The Museum.” 2010. NPR and The Nation.http://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=125296794 (8.5.10)

[7] “Eight, and Counting…” Coalition of Immokalee Workers. 2010. Retrieved 3/3/2013 from http://www.ciw-online.org/eight_and_counting.html

[8] Karen Voyles. “Three charged with Human Trafficking on Alachua County Farms.” The Gainesville Sun. 2010.http://www.gainesville.com/article/20100706/ARTICLES/100709714/1139?p=2&tc=pg&tc=ar (8/8/10)

[9] Federal Indictment. United States District Court For The Northern District Of Florida Gainesville Division. 2010. https://assets.documentcloud.org/documents/2177327/carline-hot-pickers-superceding-indictment.txt (8/23/17)

[10] Teresa Watanabe. “Federal grand jury indicts associates of Beverly Hills firm in human-trafficking case.” Los Angeles Times. 2010.http://www.latimes.com/news/local/la-me-0904-human-trafficking-20100904,0,708204.story (9/6/10)

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