Intolerancia a la lactosa*

La lactonormalidad es una forma común de malabsorción gastrointestinal que afecta a aproximadamente 50 millones de personas en los Estados Unidos cuyo sistema digestivo pierde la capacidad de metabolizar la lactosa. [1]Al nacer, los bebés generalmente tienen la cantidad suficiente de la enzima lactasa para metabolizar la lactosa presente en la lecha materna. Sin embargo, lo normal es que la cantidad de lactasa en los bebés disminuya conforme sus madres dejan de amamantarlos. [2]Como resultado de este descenso en los niveles de lactasa en el organismo (una enzima que descompone la lactosa en azúcares más simples y de más fácil digestión), las personas lactonormales se vuelven incapaces de digerir cantidades considerables de lactosa; un azúcar que también se encuentra en la leche de los animales no humanos y sus derivados. [3]A los adultos capaces de digerir la lactosa podría resultarles difícil comprender las implicaciones de estos  procesos biológicos, pero el malestar causado por el rechazo natural del cuerpo a la lactosa es muy inmediato y debe tratarse eliminando la lactosa de la dieta de la persona.

Es preciso que un médico diagnostique la lactonormalidad ya que los síntomas son, en apariencia, semejantes a los de otros malestares gastrointestinales y a los de las alergias a la leche, las cuales se relacionan con las proteínas en vez de la lactosa de la leche. La sensación de malestar comienza aproximadamente entre 30 minutos y dos horas después de haber ingerido leche o sus derivados. [3] La lactosa se mueve a través del sistema digestivo sin ser procesada, hasta que llega al intestino delgado donde se torna espesa y se combina con las bacterias del colon, lo que causa la producción de cantidades excesivas de gas hidrógeno.[1]

Lo anterior deriva en síntomas como dolor abdominal, náusea, una incómoda sensación de distensión abdominal, calambres paralizantes, diarrea, flatulencia y borborigmos (ruidos estomacales).[1] La severidad con que se presentan estos síntomas depende de cuánta lactosa permanezca en el organismo de la persona así como cuánta lactosa se consumió de una sola vez.[3] Sin bien la lactonormalidad y los síntomas que la acompañan rara vez resultan peligrosos, es innegable que se trata de un malestar desagradable que a menudo puede interferir con las rutinas diarias de la vida personal.

Tras examinar los datos demográficos de quienes presentan lactonormalidad, muchos expertos médicos han sugerido que esta dolencia tiene una base genética puesto que su prevalencia es mayor entre las personas de comunidades de minorías étnicas.[4]A pesar de que la cantidad total de lactasa en el organismo es elevada a la hora del nacimiento en la mayoría de los bebés, independientemente del origen étnico, esta cantidad decrece dramáticamente al alcanzarse los cinco a siete años de edad entre las etnias no caucásicas y otros grupos humanos cuya dieta tradicional no está recargada con productos lácteos.[4]

En tanto que un 95% de los asiáticos, un 60-80% de los afroamericanos y judíos askenazí, un 80-100% de los indígenas americanos y un 50-80% de los latinos son intolerantes a la lactosa, solo un pequeño porcentaje de las personas de ascendencia noreuropea sufrirá dolor si consume productos lácteos con alto contenido de lactosa.[4]

Sin embargo, hay buenas noticias para las personas lactonormales: casi tres cuartos de estas personas pueden llevar una vida normal con una dieta sin lactosa o menos lactosa.

La mala noticia es que las comunidades más afectadas –es decir, las comunidades de minorías étnicas—son las que a menudo sufren limitaciones extremas por la falta de alternativas a los productos lácteos en los lugares donde viven.  Estudios realizados por Food Empowerment Project documentaron el acceso a los alimentos saludables, entre ellos las alternativas a la carne y a los productos lácteos, tanto en zonas de altos como de bajos ingresos en el condado de Santa Clara y en Vallejo, California. Los informes de estos estudios se publicaron bajos los títulos: Sacando a la luz la verdad sobre el Valle de la Abundancia: Una mirada al acceso a los alimentos saludables en las comunidades de minorías del condado de Santa Clara.(PDF), y Vallejo: La ciudad de las oportunidades no tiene acceso a los alimentos saludables (PDF). Ambos estudios revelaron que en las zonas de bajos ingresos, las cuales albergan poblaciones de minorías étnicas proporcionalmente mucho mayores, el acceso a las alternativas a los productos lácteos, es menor en comparación con los vecindarios de altos ingresos.[5][6] En el condado de Santa Clara se encontró que en las zonas de mayores ingresos el 23% de los locales comerciales ofrecía alternativas a los productos lácteos en comparación con tan solo un 3%, aproximadamente, de los mercados de alimentos en las zonas de bajos ingresos.[5]

Debido a la falta de alternativas a los productos lácteos en las zonas de bajos ingresos, es posible que muchas de las personas que experimentan los dolorosos y persistentes síntomas asociados con la lactonormalidad ni siquiera estén conscientes de la enorme cantidad de productos disponibles en el mercado que darían solución a sus problemas dietéticos. Food Empowerment Project ofrece una lista detallada de alimentos veganos que, tal como su nombre lo indica, son veganos y, por ende, están libres de productos lácteos y de la fastidiosa lactosa. Existe una alternativa vegana para casi cualquier producto lácteo en el que se pueda pensar; incluidos la mantequilla, el queso, el yogurt y el helado.

En Food Empowerment Project estamos conscientes de que jamás se encontrará una solución única a un problema tan complejo como lo es la justicia alimentaria, sin embargo, la viabilidad de cualquier solución dependerá de que los legisladores, las grandes empresas y las comunidades trabajen todos juntos.  Es preciso que las comunidades con una alta prevalencia de personas lactonormales alcen su voz y hagan patente la necesidad que tienen de alternativas a los productos lácteos que hagan sus vidas más llevaderas y menos dolorosas. Los legisladores y las grandes empresas, por otro lado, deben estar atentos a escuchar y a realizar los cambios necesarios.

Además de los padecimientos asociados con la lactonormalidad, existen muchas otras razones por las que los alimentos libres de lácteos deberían estar al alcance de todos. Conforme el público va tomando consciencia de las crueldades que se cometen contra las vacas criadas para extraer su leche y otros animales de cría, así como del terrible impacto ambiental de la crianza industrial de animales, son cada vez más las personas que toman la decisión de no consumir leche o productos lácteos.

La opción de seguir una dieta vegana no solo es beneficiosa para la salud sino que tiene un efecto inmediato y positivo para los animales y el medio ambiente.

*F.E.P. es consciente de que este término es problemático ya que da a entender que las personas incapaces de digerir la lactosa (que en su mayoría resultan pertenecer a minorías étnicas) no son normales. Por lo tanto, nos vamos a referir a quienes no puedan digerir la lactosa como personas “lactonormales” de acuerdo con la siguiente definición: Las personas lactonormales (pertenecientes a menudo a minorías étnicas) son aquellas cuyo organismo no digiere la leche de un animal no humano.

Referencias:

[1] R. Alexander Rusynyk and Christopher D. Still. “Lactose intolerance.” 2001. The Journal of American Osteopathic Association 101: S10-S12. http://jaoa.org/article.aspx?articleid=2092407&resultClick=1 (11/15/16)

[2] Swallow DM. Genetics of lactase persistence and lactose intolerance. Annu Rev Genet. 2003;37:197-219.  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14616060 (11/15/16)

[3] “Lactose Intolerance.” National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). (http://digestive.niddk.nih.gov/ddiseases/pubs/lactoseintolerance(11/15/16)

[4] “Lactose Intolerance: Information for Health Care Providers.” U.S. Department of Health and Human Services. https://www.nichd.nih.gov/publications/pubs/documents/NICHD_MM_Lactose_FS_rev.pdf. (11/15/16)

[5] “Shining a Light on the Valley of Heart’s Delight: Taking a Look at Access to Healthy Foods in Santa Clara County’s Communities of Color and Low-Income Communities.” Food Empowerment Project.  http://www.foodispower.org/documents/FEP_Report_web_final.pdf[PDF] (9/15/10)

[6] “Vallejo: City of Opportunity Lacks Access to Healthy Food” Food Empowerment Project. http://www.foodispower.org/wp-content/uploads/vallejoReport_high.pdf (11/15/16)

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